jueves, 5 de febrero de 2009

Escudo de Armas de Nacimiento


Escudo Español partido en jafa.

1º Mitad: En jefe, en campo de plata, una puerta de gules cuyas ventanas y puertas estan aclaradas de azul, en honor al "Fuerte de Nacimiento", establecido el día 24 de diciembre de 1603 por el Gobernador y capitan General del Reyno de Chile Don Alonso de Ribera, y cuya fundación creó en su contorno la ciudad de Nacimiento.

2º mitad: en campo de oro tres fajas de sinople que corresponde a las del Escudo de Armas del Gobernador y Capitán General Don Alonso de Rivera, fundador de Nacimiento, registradas en el Archivo de las Ordenes Militares de Madrid en 1515, con motivo del ingreso a la Orden Militar de Santiago en el grado de Caballero.

Corona de fuerte, de oro, de ocho torres de las cuales cuatro dan a la vista

Descripción de Nacimiento


Se localiza a 46 km de Angol, VIII Región (25.588 habitantes, altitud 75 m). Es una ciudad ubicada en un peñón de la cordillera de Nahuelbuta, que mira a un amplio valle hacia el oriente. Tiene un gran desarrollo industrial, gracias a las plantas de celulosa Inforsa (1964) y Santa Fe (1991), además de grandes aserraderos.

Emplazada a los pies del río Vergara - que antes era navegable hasta Concepción - fue la plaza militar más importante en la línea defensiva creada por los españoles en la ribera sur del río Biobío. También representó un destacado punto de comercio entre éstos y los mapuches.

Fundada como fuerte en 1603, fue destruida y reconstruida tres veces hasta 1749, cuando se la trasladó a su actual ubicación.
Al desplazarse la frontera al sur (siglo XIX), Nacimiento perdió importancia. Entonces se desarrolló la vinicultura, la industria cerámica y de ladrillos. Hoy es centro de la industria forestal de Chile.

Cerámica de Nacimiento


El arte de fabricar vasijas con arcilla o greda es milenario y dan prueba de ello las valiosas piezas de arqueología que se han logrado rescatar para ser mostradas como testimonio de culturas muy anteriores.

En este sentido, la alfarería representa una de las vertientes más auténticas que tiene una comunidad para expresar su potencial creativo, a partir del amasijo de elementos naturales, como es el barro o la greda, hasta dar forma a objetos utilitarios para su vida, sencillos, a veces toscos, pero no menos artísticos, porque importan una creación que es vista como universal.

La comuna de Nacimiento, montada sobre canteras de greda, ha producido artesanos e industrias que trabajan hace muchos años este especial elemento, aun cuando este enclave de ceramistas no haya alcanzado la notoriedad que tienen, por ejemplo, Chimbarongo con sus objetos de mimbre o las cerámicas de Quinchamalí y Pomaire en el concierto de la artesanía nacional.

Al rescate de esa identidad de la gente de Nacimiento -transfigurada en los últimos años por lo forestal - se encuentra su Municipalidad, corporación que ha brindado su apoyo a los artesanos locales. Uno de estos esfuerzos fue la asociación llamada "Alfareros de Nacimiento" que operó como una actividad asociativa de microempresarios en la búsqueda no sólo de la conservación de esta actividad, sino también de la apertura de mercados.

Los alfareros integraron un Profo (Proyecto de Fomento) del Estado que se coordinó a través del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec), que tuvo tres líneas: mejoramiento tecnológico y de infraestructura, articulación con otros organismos y la instalación de dos vitrinas comerciales, una en Nacimiento y otra en Los Angeles.

Nacimiento, corazón foresto-industrial


Con raíces de pinos y eucaliptus, el futuro de Nacimiento parece bien plantado. Esta comuna ha vivido un proceso de reconversión en los últimos treinta años. De la vida agrícola pasó a la producción forestal.

Por eso, hoy, este dinámico sector lidera la actividad económica, de las 93 mil 460 hectáreas que posee la comuna, más de 30 mil de ellas están forestadas, principalmente con pino insigne y en menor porcentaje eucaliptus.

La utilización del bosque con aserraderos, fábricas de celulosa y papel por sus instalaciones y ubicación se perfilan a simple vista como las fundamentales.

Los puntales de esta actividad son las industrias Inforsa y Santa Fe. La primera, en base al pino, produce y exporta papel; la segunda, en base al eucaliptus produce y exporta celulosa con altos estándares de calidad.

Actividades secundarias son la industria cerámica, dedicada tanto a la fabricación de tejas y ladrillos como alfarería; la actividad ligada al área de los servicios de las grandes compañías forestales y, en menor medida, las labores agrícolas.

Ubicada a 38 kilómetros al oeste de Los Angeles, Nacimiento tiene una población 25.588 habitantes repartidos por 934.6 km2. La población se concentra mayoritariamente en el área urbana (73 %). El área rural se caracteriza por tener población esparcida en una gran extensión territorial.

La principal vía de acceso es la Ruta de Madera. Se trata del primer camino privado de Chile ya que fue entregado por concesión a capitales particulares. Su existencia permite la comunicación de Nacimiento con Santa Juana y Concepción por el norte y a Angol y Los Angeles por el sur.

Dadas las condiciones de belleza natural de la comuna, debería ser clave de desarrollo futuro manteniendo su carácter industrial derivado del rubro forestal.

Fuerte de Nacimiento


La ciudad de Nacimiento se ubica en un peñón de la cordillera de Nahuelbuta y tiene un origen militar, pues su formación se remonta a la creación de la Plaza Fuerte de Nacimiento durante la Colonia.

Desde las primeras décadas de conquista, los españoles intentaron ejercer su dominio sobre los nuevos territorio. La continua lucha con los mapuches obligó al español a crear un espacio fronterizo, así se estableció el río Biobío como frontera entre los mundos hispano e indígena. Para defender el territorio, la Corona adoptó diversas medidas y la construcción de fuertes en lugares estratégicos fue una de ellas.

Los fuertes fueron asentamientos militares en el territorio de la Araucanía, cuya función era ejercer soberanía, dominio y protección. Para cumplir eficientemente su objetivo, debían tener algunos requisitos fundamentales: su emplazamiento tenía que estar en lugares elevados para poseer un dominio visual del espacio circundante, y para asegurar la defensa se buscaban sitios que dificultaran o frenaran el ataque mapuche, tenían que estar al borde de vías naturales para asegurar las comunicaciones y, finalmente, debían ser lugares que suministraran agua, alimentos y materiales de construcción.

Sus formas generalmente eran cuadradas o triangulares y para su construcción se utilizó madera y piedras. Aunque, si bien es cierto, se utilizaron excelentes técnicas constructivas, muy pocas fortificaciones se conservaron debido a las continuas destrucciones de los fuertes por parte de los mapuches, a la erosión, las condiciones climáticas, los temblores, incendios y el transcurso del tiempo.

En la ribera norte del río Biobío y cerca de la confluencia con el río Vergara, el 24 de diciembre de 1603 el Gobernador del Reino, Alonso de Ribera, funda el fuerte con el nombre de Nacimiento, en memoria del nacimiento de Jesucristo, y lo deja con una guarnición de 100 soldados al mando de don Alonso González de Nájera. En 1613 fue totalmente destruido y llevado a la línea misma del río Bío Bío, atacado repetidamente por los nativos fue sucesivamente destruido y reconstruido en 1665, 1724 y 1739.

Finalmente fue trasladado a la parte sur del Biobío, al poniente del río Vergara y a 1 km. de la junta de ambos cursos fluviales. Su favorable emplazamiento, a orillas de un río navegable y sobre una barranca muy empinada que le daba gran dominio del territorio, movió al Mariscal de Campo y Gobernador del Reino, don Manuel de Amat y Juniet, a otorgarle, en diciembre de 1756, el título de villa con la intención de fortificar la frontera y congregar a la población que se encontraba dispersa en la zona.

El concepto de Plaza Fuerte fue desarrollado en el siglo XVIII y, como su nombre lo indica, cumplía una función militar defensiva y a su vez, de resguardo de la villa fundada al exterior del fuerte. El Gobernador Amat en persona se encargó del diseño y supervisión de la obra. Hizo delinear la villa y sus defensas dividiendo el terreno en 10 manzanas y mandó levantar el nuevo castillo fortificado.

El fuerte se levantó en el extremo oriente de la ciudad sobre una escarpada que enfrenta al río Vergara. La planta, con forma de trapecio, era típica del siglo XVIII. Originalmente el edificio estuvo separado del pueblo por un foso. La población se encontraba distribuida en tres calles convergentes al Castillo y rodeada de gruesas murallas de cinco metros de altura, construidas en albañilería y argamasa de cal. En el diseño original cuatro baluartes en forma de triángulo se proyectaban en las cuatro esquinas del fuerte, fuera de la línea de las murallas exteriores; pero modificaciones posteriores alteraron los baluartes de los ángulos suroriente y norponiente.

Es importante señalar que, además de las funciones señaladas, el fuerte de Nacimiento cumplió un importante rol en la interacción entre indígenas y españoles, en lo que hoy llamamos relaciones fronterizas. Los fuertes ejercieron una importante función de comercio, en tiempos de paz se producía un intercambio espontáneo de productos, generándose un considerable tráfico de mercancías. Durante el siglo XVIII, la Plaza Fuerte de Nacimiento fue un destacado punto de comercio.

La importancia militar que el Fuerte de Nacimiento tuvo durante la Colonia se prolongó durante gran parte del siglo XIX. En las luchas por la independencia fue muy disputado; en 1813 cayó en manos de los realistas y en 1817 fue recuperado por el Mariscal Alcázar. Antes que comenzaran las campañas de Pacificación de la Araucanía, Nacimiento debió sufrir el asedio de los indígenas en 1860, 1861 y 1862. A partir de 1865, junto con Los Angeles y Angol, se constituyó en una de las principales bases de operación de la llamada campaña de pacificación de las tierras situadas entre el río Biobío y Valdivia. En 1875 Nacimiento recibió el título de ciudad.

En los últimos años del siglo XIX el fuerte fue desguarnecido y su artillería fue retirada. Nacimiento perdió su importancia de enclave militar con el desplazamiento de la frontera hacia el sur. El tiempo y el abandono causaron gran deterioro en el fuerte y con el terremoto de 1920 perdió, finalmente, sus rasgos originales; el foso se convirtió en la calle Lastra y la explanada fue transformada en Plaza Pública. En 1921 y 1940 se construyeron escaleras en la muralla oriente. Después del terremoto de 1939, la comisaría de carabineros se trasladó al fuerte y lo reconstruyó, allí ocupan un antiguo Cuartel de Policías comunales, sucesores de las Guardias Cívicas.

El paisaje que rodea al fuerte es de gran belleza y entre las caudalosas aguas del río Vergara se observan extensos campos y antiguas tierras mapuches.

Fuerte de Millapoa

Millapoa. Del mapundungún, “vientre de oro”. Comarca con varias fortificaciones hasta antes de 1590. Se encuentra unos 20 kilómetros al norte de Nacimiento por la ribera del río Biobío, frente a la desembocadura del río Huaqui, por el camino al puente colgante.

En el caserío de Millapoa se puede conocer el lugar donde estuvo el fuerte Espíritu Santo del Catiray, fundado por el gobernador Alonso de Sotomayor en el verano de 1585 en la desembocadura del estero El Paso.

Fuerte de Monterrey

El sector Monterrey surgió como el fuerte español Nuestra Señora de Halle (que era una imagen de una virgen existente en una iglesia de Bélgica y de la que Ribera era devoto), fundado por Alonso de Ribera en 1603. Su nombre viene de la misión jesuíta que existió en 1612. De esta misión se conserva la relación de esta casa misional hecha por el teólogo Fray Vicente Modolell.

Se encuentra en la ribera sur, cerca de la confluencia de los ríos Biobío y Laja, en suelos de lomajes suaves y gredosos de color rojo amarillento.

Fuertes y más fuertes


La historia de Nacimiento parece concentrarse en el gran fuerte situado en la confluencia de los ríos Vergara y Biobío, que domina una amplia llanura del valle central de la provincia de Biobío.

Este fuerte, considerado monumento histórico hace casi 50 años, se encuentra en pleno corazón de la ciudad y es centro de paseo obligado de su comunidad. Su importancia ha sido tal que el municipio ostenta, en su escudo de armas, la figura de uno de los característicos torreones del fuerte.

Sin embargo, la historia de este tipo de fortificaciones va mucho más allá que la estructura más conocida.

En efecto, la comuna de Nacimiento tuvo una serie de fuertes donde se escribieron las páginas de históricas batallas con los mapuches. Las fortificaciones, que existieron mayoritariamente hacia fines del siglo XVI, tuvieron – eso sí – una corta vida. Por esta razón, sólo queda su recuerdo y el recuerdo del nombre de las localidad donde se instalaron.

Fuerte San Gerónimo

San Gerónimo conserva el nombre del fuerte español fundado por Alonso García y Ramón en 1607 en un valle bien protegido, con suelo gredoso de color rojo amarillento y un microclima ideal para los asentamientos humanos.

Es un rural de gran tradición cultural ubicado en el límite de las comunas de Nacimiento y Santa Juana, por el camino que va de Chacay a la Generala.

Fuerte Santa Cruz

Conserva el nombre del fuerte Santa Cruz fundado en junio de 1594 por el gobernador Martín García Oñez de Loyola, quien fue muerto por las huestes de Pelantaru, cerca de Concepción.

En enero de 1595 el gobernador, confiado en las promesas de paz de los mapuches, en medio de aparatosas ceremonias, establece la ciudad de Santa Cruz de Coya. Esta llegó a contar con una misión franciscana entre 1595 y 1598.

El agregado de la palabra Coya (del quechua, reina o princesa) fue en recuerdo de la esposa del Gobernador, doña Beatriz Clara Coya, princesa peruana, sobrina del inca Tupac Amaru.

En el sector no se encuentran vestigios posibles de la antigua ciudad.

El Cerro Catiray, Fortaleza Mapuche


Del mapudungún, flor cortada. Está ubicado en el sector de Palmilla, pasado unos 10 kilómetros al oeste de la escuela de Palmilla. En este cerro se escribieron páginas de oro de la historia entre los albores de la conquista española. Entre 1563 y 1613, los mapuches tenían el pucará de Catiray debidamente fortificado y con una serie de trampas que lo hicieron inexpugnable al ataque de los españoles.

En este lugar cayó derrotado Pedro de Villagra, Bravo de Saravia y Miguel Velasco y Avendaño, quien sacrificó gran parte de su tropa en 1565 al querer tomar la fortaleza, pero finalmente debió conformarse con una triste derrota.

Atractivos de Nacimiento


Existen numerosas zonas de camping a través de la ribera del río Nicodahue. Entre ellos están las Vegas de Nimahue, autocamping ubicado a 13 kilómetros de Nacimiento por el camino a Choroico.

Cuenta con un restaurante, canchas de vóleibol, rayuela y futbolito. Tiene unos 20 sitios para acampar, ademas de lugares de picnic con mesas y bancas.

También está el puente Nicodahue, ubicado a 11 kilómetros de Nacimiento por la Ruta de la Madera, bajo el viaducto del mismo nombre. Es un recinto público con buen acceso. Tiene amplias playas arenosas, el río es apto para el baño y la mayoría de sus zonas son bajas. Tiene abundante espacio para instalar carpas. También está la opción del camping «Los Maitenes», distante 6 kms de Nacimiento por la Ruta de la Madera. Cuenta con playas y zona de carpas.

PRINCIPALES ATRACTIVOS

Fuerte de Nacimiento: Ubicado en el centro de la ciudad, a orillas del río Vergara. Se origina en un pucará indígena sobre el cual se fundó en 1603. El lugar tiene una vista impresionante de las nuevas poblaciones y del área de las industrias forestales. Es una plaza de recreación y esparcimiento de la comunidad.

Paseos en bote: El río Vergara, cuyas aguas de regular profundidad bajan lentamente bordeando los contrafuertes de la cordillera de Nahuelbuta, presenta condiciones para la navegación deportiva, ya sea a remo, vela y motor y también para la pesca. Los paseos en bote son una de las distracciones favoritas de los nacimentanos y visitantes.

Puente Colgante: Ubicado sobre el río Taboleo, a 3 kms de Nacimiento, camino a Millapoa, construido alrededor de 1955. El entorno que lo rodea es, sin duda, uno de los puntos de mayor belleza y el principal balneario popular. Cuenta con zonas de picnic, camping y juegos.

Alonso de Ribera

Alonso de Ribera nació en la década de 1560 en Ubeda, Andalucía.
Su padre fue el capitán Jorge de Ribera Zambrano y Dábalos, hidalgo que descendía de los reyes de Aragón; su madre fue la dama castellana Ana Gómez de Montecinos y Gómez de Pareja. Ambos fueron padres también de los capitanes Jorge y Juan de Ribera.
Según el genealogista Gonzalo Argote de Molina, todos los Ribera de Ubeda descienden del famoso Perafán de Ribera, que fue Justicia Mayor de esta ciudad, Adelantado Mayor de Andalucía y Capitán General del Reino de Jaén.

De acuerdo al relato de Ramón Navarrete, “don Alonso era un hombre galano y de prestancia, de estampa viril y bella, fino de cuerpo y de altivo continente... Era hombre de rápida concepción y ágil de mente, audaz, valiente y generoso...”.
Siguió la carrera militar en un siglo de constante batallar, durante el cual la carrera de las armas era la más honrada y la que más elevaba a los puestos públicos, interesando a todos los españoles, incluso eclesiásticos y letrados.

Estudió matemáticas primero y luego buscó sentar plaza de soldado lográndolo en el ejército de Flandes, uno de los más famosos de entonces. Allí comenzó su carrera como militar. Era sargento en 1583, alférez en 1587 y al año siguiente engrosó las filas de la Armada Invencible. En 1590 entraba a Francia en el ejército de Alejandro Farnesio, quien dio a Ribera el título de capitán y el mando de una compañía.
En 1596 guerreó a las órdenes del Cardenal Archiduque Alberto que era gobernador de los Países Bajos. Tomó parte en la infructuosa campaña contra Enrique IV ganando el rango de Sargento Mayor, es decir, comandante de uno de los tercios de la infantería española.

Teniendo a la vista estos antecedentes y por recomendación del Duque de Fuentes, el rey Felipe III le nombró Gobernador y Capitán General de Chile en 1599.

(Extraído de “Historia de Nacimiento” – de Ramón Navarrete- e “Historia General de Chile” – de Diego Barros Arana -, libros disponibles en la sección Historia de Chile de la Biblioteca Pública Municipal “Marta Brunet”).

Nacimiento Industrializado


Industrias Forestales S.A., Fue la primera industria de importancia en la comuna. Nació a la vida productiva en 1954, utilizando para ello el pino insigne que en esa zona crece en forma excepcional.

Cuenta con dos máquinas papeleras con una producción de 360 AD/día con un consumo de 700 metros ruma/día.

El 70% papel de diario se exporta a países sudamericanos y europeos, y el resto, es para el consumo nacional. Inforsa es filial de CMPC.

Forestal e Industria santa Fe S.A.

Esta se constituyó en febrero de 1988 y tiene por misión producir y comercializar la celulosa. Para ello cuenta con la Planta Industrial inaugurada en mayo de 1991 en Nacimiento, que tiene una capacidad de diseño para producir 231.000 toneladas de celulosa blanqueada de eucaliptus al año.

En los últimos años, con una inversión superior a los 700 millones de dólares, se ampliará la producción a más de un millón de toneladas de celulosa de fibra corta. También es filiar de CMPC.

Rene Hemmelmann

“La gente me reconoce mucho como deportista”

El deporte y la cerámica han marcado la existencia de este vecino de nuestra comuna, el único hijo de la familia Hemmelmann-Ducomun que vive hoy en Nacimiento, orgulloso de haberse formado aquí y hacer de éste el lugar para construir su propia historia.

Orgulloso de hacer su vida en Nacimiento se muestra René Hemmelmann. Es uno de los vecinos más antiguos de la comuna, a la que llega en 1939, a los 12 años.

Su historia comienza en Lumaco, donde viven sus padres -Ernesto, de origen alemán, y Ema, de origen francés- tras llegar como colonos a Cajón, cerca de Temuco.

Tiene, entonces, 13 hermanos, de los cuales Emilio y Julio –dos de los mayores- se trasladan a Nacimiento para trabajar en el rubro de la cerámica con su cuñado Bartolomé Serra, casado con Matilde, la mayor de las hermanas Hemmelmann-Ducomun.

Después se viene con su familia llegando a vivir a una casa ubicada en calle Alonso Ovalle y luego a la de calle Jorge Montt, al contraer matrimonio con Luisa Feliú. Es padre de dos hijos.

Sobre su llegada a estas tierras, explica que “nos vinimos así, nada más, simplemente porque estaban mis parientes aquí”.

-¿Qué le gustó de nuestra comuna?
“La cerámica. Y desde 1952 trabajo en ella. La aprendí de mis parientes mayores, ellos después se separaron, trabajaron en la industria de tejas y quedé yo con la cerámica”.

-¿En ese tiempo la cerámica era la principal actividad económica?
“Sí, primero estaba la cerámica y después venía la agricultura”.
-¿Tiene futuro esta actividad como para continuar?
“Sí, yo sigo igual”.

-Su hermano Julio también se dedicó a la cerámica, ¿qué es lo que más recuerda de él?
“El nos enseñó a trabajar, nos educó y con él aprendimos este trabajo, junto a mi cuñado Bartolomé Serra”.

-Don Julio llegó a ser alcalde, ¿por qué cree usted que lo recuerdan?
“Porque era muy bueno y cariñoso con la gente. Y yo sigo en las mismas (ríe)”.

-¿A qué otras actividades se dedicó usted?
“Me dediqué al deporte: básquetbol, fútbol, tenis, atletismo y otras disciplinas. Yo creo que en Nacimiento la gente me reconoce mucho como deportista. Fui buen basquetbolista”.

-¿Cómo ve a Nacimiento hoy día?
“La ciudad ha adelantado mucho en las poblaciones y todo, pero en el deporte se ha decaído mucho sobre todo en el básquetbol”.

-¿Por qué han perdido terreno la cerámica, el deporte y otras actividades?
“Porque se ha ido la gente más antigua y han quedado los nuevos y los nuevos tienen otra clase de trabajo, no se dedican a la agricultura ni a la industria. Estudian no más”.

-¿Qué añora de su infancia y juventud?
“Echo de menos el deporte, el básquetbol, el fútbol, el atletismo, todos los deportes que yo hacía. Ahora juego pura rayuela. Ese es el deporte para los mayores”.

-Como vecino de la comuna, ¿Qué mensaje entregaría a sus habitantes en estos 400 años?
“Que la comuna siga adelante, como la ha hecho hasta la fecha, con buenos alcaldes. Que no echemos pie atrás. Que se desarrolle el deporte, especialmente para los jóvenes”.

-¿Cuán importante ha sido esta comuna para usted?
“Importante porque yo me formé en Nacimiento. Vivo aquí. Tengo hijos, señora, casa. Tengo de todo. Hice toda mi vida aquí”.

Ana Villalobos relata su historia

“Somos más conservadores que innovadores, pero no nos hemos quedado en el tiempo”

Hacia fines de la década de los ’50, la historia de Ana Villalobos Avello deja de escribirse en su natal Mininco para continuar en Nacimiento, hasta donde llega con siete años cumplidos junto a sus padres, Ester y Leoncio.

Casada, madre de cuatro hijos y abuela de tres nietos, esta profesora de Educación Básica con mención en Educación Física es también una de las mujeres más destacadas, activas y multifacéticas hoy en día dentro del ámbito público local, asumiendo actualmente labores como Coordinadora Comunal de Educación Extraescolar, presidenta del Coro de Profesores, secretaria de la Junta de Vecinos “Arturo Alessandri”, integrante del Club de Básquetbol “Amigas”, animadora del Festival del Cantar Campesino de Choroico y del Festival Folclórico de Verano, corresponsal del boletín “Surcos” e integrante de la Pastoral de Canto de la Parroquia “Nacimiento del Divino Salvador”.

-Usted proviene de una familia con tradición, ¿qué opina de lo que se está produciendo con respecto al valor de la familia hoy en día?

“Fui nacida y criada en el campo, lo que me motivó a respetar y cultivar hasta hoy las tradiciones. Y la verdad es que antes se respetaban mucho más valores como la comunicación, el respeto entre los padres, los hijos, los hermanos. Eso se ha ido perdiendo porque hay otros distractores ahora (televisión, etc.)”.

-¿Apreciamos, en general, nuestras tradiciones?

“Nacimiento es una comuna que respeta sus tradiciones y las cultiva. Aquí en un año tenemos cinco o seis peñas, tres festivales folclóricos, quedan trillas a yegua, vendimias, mingacos, hay concursos de cueca exitosos...”

-Lo que hace que seamos más conservadores que innovadores.

“Considero que somos más conservadores, pero no que nos hemos quedado en el tiempo sino que nos hemos ido renovando”.

-En este marco valórico-cultural, ¿qué rol ha jugado la mujer a lo largo de la historia de Nacimiento?

“Desde hace unos diez años la mujer ha tenido más participación a través de diversos grupos. Eso es positivo porque nos hemos independizado un poco y también tenemos la oportunidad de desarrollarnos en otro ámbito”.

-¿El papel de la mujer es quizás más importante de lo que se cree?

“Con la aparición de la mujer en la vida pública podría decirse que el desarrollo del país ha sido mejor y el de nuestra comuna también”.

-¿Qué valores nos distinguen como nacimentanos?

“Nacimiento es muy solidario, este es un pueblo que al primer grito de auxilio de cualquier hermano nuestro ahí estamos para ayudar, y ahí no se mira color político ni religión ni nada. También somos muy participativos”.

-¿Y qué aspectos nos han impedido ser una comuna más desarrollada?

“Quizás nos faltan más oportunidades. Ahora, las oportunidades se pueden dar pero falta que nos organicemos más, sobre todo con los jóvenes”.

-¿Qué deberíamos transmitirle a las futuras generaciones para hacer de ésta una mejor comuna?

“Los valores que mencionaba, sobre todo a nivel de familia. La primera escuela es la casa y si les inculcamos esas cosas a nuestros hijos, con el tiempo va a ser menos difícil que entiendan y valoren su familia y su comuna”.


(El Fuerte, Segunda Edición, Marzo 2003)

Tradición Revive en Viñedos de Nacimiento

Tal como en la mayoría de los viñedos, los propietarios de la hijuela “Leufulemu” reviven todos los meses de abril una de las actividades más típicas de la zona y hacen de ésta una auténtica fiesta, reuniendo a la familia en torno a la cosecha, la comida chilena y el proceso de la uva sobre la zaranda, que invita realmente a sacarse los zapatos.

Abril es el mes en el cual se concentra la cosecha de uva en nuestra zona. Como en la hijuela “Leufulemu” -sector San Francisco de Millapoa-, donde sus propietarios han revivido una de las actividades más típicas del campo chileno: la vendimia.

“Nos gusta la tradición, todo lo que sea estar aquí y unir la familia”, señala María Cecilia Vera, dueña de esta hijuela en la que junto a su esposo intentan rescatar los valores auténticos empezando por el nombre del lugar, que significa “tierra de montañas y ríos”.

Esta vez han logrado reunir a tres generaciones, que disfrutan además el contacto con la naturaleza, a orillas del río Taboleo: “Están mis cuñados, la suegra del dueño, los sobrinos... Para ellos es bonito y para nosotros también porque queda un lindo recuerdo”.

Con nostalgia, muestra el pilón de concreto, que hoy reemplaza al antiguo lagar de madera, agregando que poseen en la actualidad unas mil 500 plantas en la viña.

Además, la producción ya no es la misma, pero confía en mejores tiempos: “Cuando llegamos acá se sacó harta uva, sacábamos dos o tres carretadas, y este año una. Mi marido está decepcionado, pero yo le digo que tenemos que continuar con la tradición”.

La Jornada

El día de la vendimia, relata, empieza con “un buen harinado, con vino tinto pipeño y harina fresquita para la gente. Luego se sube a la viña con la carreta para tomar la uva”.

Al regresar con la carreta cargada, viene el proceso de la uva que se pisotea sobre una zaranda de coligües, etapa que difícilmente deja indiferente a los invitados.

Para Javier Saavedra, vecino del sector y experto en la materia, la persona que quiera zarandear “debe tener harta técnica porque es igual que bailarse una lambada o una cumbia. A lo mejor a una persona de la ciudad le cuesta, pero para uno, nacido y criado en el campo, es facilito. La gracia es que tenga harto movimiento y harta agilidad”.

Mientras termina esta labor, las dueñas de casa están a punto de servir la cazuela. “Ojalá sea un pollito de campo”, acota María Cecilia Vera, quien destaca las otras exquisiteces de la comida chilena que reinan durante este día tan especial.

“Mis cuñados mandaron uñitas. También trajimos pajaritos, tortillas y vamos a preparar sopaipillas. Lo único que no vamos a hacer, por el tiempo, son las empanadas”.

Dulce Espera

Cerca de ellos, el pilón luce cubierto ya conteniendo la dulce cosecha que alcanza en esta oportunidad los 250 litros.

“La chicha se puede servir al tiro”, comenta la propietaria de la hijuela. “Y ahora se espera unos 15 días para ir revolviéndola y después sacar el orujo para hacer aguardiente”.

El vino demora un poco más todavía por las características del lugar de almacenamiento: “Hay que esperar un mes más o menos, ahí hay un vino nuevo. Después viene otro proceso, hay que esperar que fermente un poquito y ahí saca vino bueno”.

A su vez, las viñas empiezan a trabajarse a los dos meses: “Hay que podarlas en julio y echarle abono en octubre”.

De esta manera, ya se proyectan para la próxima temporada, al término de una jornada enriquecedora especialmente para los más pequeños.

“Ha sido una experiencia bonita para ellos”, concluye la anfitriona de la fiesta, “los sobrinos, mis cuñadas -que algunas no tenían idea de esto- están todos entusiasmados”.

Lo mismo opina su madre, Eloísa Gatica, valorando el hecho de transmitirles todo esto a sus nietos: “Ellos van aprendiendo porque si algún día faltan los papás, este campo puede quedar para ellos y entre ellos, con sus hermanos y primos, siguen con la tradición”.

Fuente: El Fuerte, Tercera Edición, Abril de 2003