jueves, 5 de febrero de 2009

Fuerte de Millapoa

Millapoa. Del mapundungún, “vientre de oro”. Comarca con varias fortificaciones hasta antes de 1590. Se encuentra unos 20 kilómetros al norte de Nacimiento por la ribera del río Biobío, frente a la desembocadura del río Huaqui, por el camino al puente colgante.

En el caserío de Millapoa se puede conocer el lugar donde estuvo el fuerte Espíritu Santo del Catiray, fundado por el gobernador Alonso de Sotomayor en el verano de 1585 en la desembocadura del estero El Paso.

2 comentarios:

nicolas orellaneda dijo...

Ahora no existe nada en la desembocadura del estero "El Paso" con el rio Bio Bio,
que se menciona donde estaría, segun vuestra fuente, el mencionado Fuerte de Millapoa ya que el terreno solo de "trumao" (voz mapudungun) o sea de arena y tierra no hay vestigios de fortaleza...¿? ¿De que estaba construido ese fuerte? ¿Era de maderas nativas? o ¿Era de ladrillos? que sería lo mas probable ya que el fuerte de Nacimiento (alexca 14 Klm de allí) o el Recinto como le llaman los lugareños es de ladrillos cocidos.
Yo me crié en esos campos y se de lo que hablo todo lo recorrí cuando hice el senso de 1963 yo tenia 15 años y viví hasta los 25 cuando terminé mis estudios en la Universisdad

nicolas orellaneda dijo...

Antes que se instalaran las papeleras el rio Bío Bío era un santuario de la naturaleza,cardúmenes de peces se veian a simple vista nadando en sus aguas critalinas. Recuerdo a don Abelino Cáceres un viejo pescador lugareño y su botecito que pescaba con redes salmones, pejerreyes, cauques, bagres etc. en la desembocadura del rio Huaqui con el Bio Bio. En noche de luna remando regresaba remontando las aguas del Bio Bio y su chata llena de pescados. cuando pasaba por la orilla donde yo vivia me regalaba algunos y me decía..."pa´que los pruebe...fritos son re´guenos on nicolasito..." a esa hora ya estaba con algunas copitas de mas, pero igual me conocía cuando lo saludaba y le decía "no vaya a pescar un resfriado"... se reía y seguía remando, creo que fué el último de los viejos pescadores de Millapoa hasta que se llenó de espumas, reciduos y légamo de celulosa el agua del rio y desaparecieron los peces y las pancoras que jugábamos a sacar debajo de las piedras del río...toda aquella vida murió para dejar pasar el agua servida de la celulosa y con olor a aceite...muerte de un río sin funeral, sin velorio y todo gracias a las papeleras ahora quien dirá ¡Vivan las papeleras!